Con los resultados del examen del lenguaje, se formula el diagnóstico que es entregado a los padres en forma escrita. A partir de allí se diagrama el tratamiento. Con mucha menos frecuencia, nos encontramos con situaciones que denotan alguna manifestación de la conducta lingüística que sólo requiere del asesoramiento a la familia y al docente.
Aún hoy sigo recibiendo a padres angustiados que acompañan a sus hijos con serias dificultades para adquirir o desarrollar el lenguaje. Aún hoy sigo escuchando “ya va a hablar, el papá hablaba igual, le nació un hermanito, se hace el bebé, se hace el que no escucha…”
Los papás dicen que el pediatra no les dijo, y el pediatra dice que los papás no obedecieron la sugerencia. Se configura un error, a veces irremediable, costoso desde el punto de vista económico y psicológico, por esperar y no indagar a tiempo sobre la manifestación del problema.
La gran mayoría de las dificultades que evidencia un alumno desde pre-escolar hasta la universidad para poder aprender, leer, escribir o comprender un texto, pueden obedecer a una patología lingüística.
Estos cuadros afectan más tarde en mayor o menor grado, todas las esferas de la personalidad del sujeto, y causan alteraciones en el desarrollo mental y social, según la severidad del caso. Informarse es la mejor manera de prevenir situaciones que podrían desmejorar la calidad de vida de las personas.
Imagen: teleeducacion













