Nuestra primer reacción ante el llanto de nuestro hijo, y ante la falta absoluta de comprensión de este lenguaje tan estridente, es la ansiedad y el nerviosismo. Lo que olvidamos en momentos como este es ese poder de transferencia que hay de padres a hijos en esta etapa. Si nos mantenemos tranquilos esta sensación será transmitida al bebé quien inevitablemente irá aquietándose.
Otra ventaja de relajarnos ante situaciones como esta, es que nos permitirá comparar y comprender el tipo de señales que el bebé nos estará transmitiendo con su llanto. La calma nos permite estar más alerta y abiertos a todo este tipo de experiencias de aprendizaje con su peque.
Aunque comprendemos todo esto, también es una realidad, que en más de una oportunidad perdemos la calma, en esos casos lo que debes hacer es dejar por un momento a su hijo (aunque siga llorando), salir del sitio donde está por unos minutos y regresar cuando hayas recuperado el control. Solo de esta forma obtendrás los resultados buscados.
Todas estas cosas que nos obligan a controlar nuestros impulsos son las que nos ayudarán a encontrar el camino correcto para comprender a nuestro bebé y de esta manera poder darle lo que necesita.
Fuente e imagen: parents












