El miedo a la oscuridad es algo por lo que todos hemos pasado en nuestra más tierna infancia, entonces, ¿cómo no comprender a nuestros peques cuando atraviecen por esta etapa? Solo si nos olvidamos de lo que alguna vez nos ha sucedido no podemos comprender y ayudar a nuestros hijos.
En principio hay cosas básicas que todo padre y madre primerizos deben saber: acostumbrar a nuestros hijos a dormir con una luz encendida, por débil que esta sea es un arma de doble filo. Si bien cuando son bebés puede ser de ayuda tarde o temprano esta práctica se nos volverá en contra, ya que cuando decidamos que no es necesaria tendremos que enfrentar con mucho más rigor ese miedo a la oscuridad que es habitual y fácil de manejar si se presenta dentro de los parámetros habituales. No lo agudicemos con prácticas que no son de ninguna ayuda.
Debemos considerar el miedo a la oscuridad como algo natural en el ciclo que va de los 3 a los 8 o 9 años. Antes de esto se trata simplemente de un deseo de estar acompañados en todo momento y es muy fácil de manejar, pero cuando se presenta después de la edad límite ya se trata de un episodio que deberemos analizar con más detenimiento, en busca del hecho que ha producido este cambio de conducta.
En nuestro próximo artículo veremos la forma de enfrentar esta etapa y como resolver la situación de la manera más saludable para nuestro peque.
Fuente: planetamama | Imagen: florencio












