
Es una persona independiente, consigue lavarse sus manos y rostro sin ayuda, guarda su ropa y ordena los juguetes del lugar donde estuvo creando situaciones. Su destreza motora evolucionó: sube y baja escalones, corre, salta, trepa y participa competitivamente.
Puede reírse y sin razón comenzar a llorar, espera que el momento pase y es de algún modo un capricho para imponerse mediante el desasfío. Es un peque curioso, preguntará constantemente sobre lo que lo rodea, lo que imagina, lo que escuchó en un libro y sobre la película que vio en el cine.
Está la etapa del juego simbólico, tiene amigos imaginarios con quienes juega a mandar o retar y/o pelear. Su imaginación es creativa, activa y muy importante para su desarrollo.
Uno de momentos preferidos, es cuando “son adultos” y se disfrazan. Allí comienza el juego de roles y les permite comprender a nivel emocional aquello que lo rodea.
Aparecen los miedos y las pesadillas, los más frecuentes son: la oscuridad, alguien escondido debajo de su cama, al abandono fraternal y esto sucede porque confunde lo real con lo imaginario. Las pesadillas son trastornos del sueño causados por la ansiedad o temores que no puede expresar y los siente reales.
Cuando tu peque llame porque tiene miedos o pesadillas mientras lo tratas de aliviar, mantenlo en tus brazos y cerca de tu corazón, ese vínculo nunca se termina. Cuando comprende que soñaba y no era una vivencia, calmará su ansiedad.
Imagen: olemiswebs












