En el pasado todas las madres sabían que no había nada mejor para sus hijos que la leche materna, incluso no se les ocurría que esta alguna vez podría ser suplantada, y peor aún dejada de lado con la creencia de estar ofreciéndoles algo mejor al darles a nuestros bebés leches maternizadas de laboratorio.
Con el paso del tiempo y las tendencias de las mujeres a caer en las redes del culto al cuerpo, un sinfín de mitos se fueron desarrollando alrededor de la lactancia, uno de ellos es que deforma los pechos de la madre y por esta causa lamentablemente muchas mamás optaron por dejar de lado esta forma de alimentar a sus recién nacidos.
La realidad es que hay cientos de razones por las que debemos regresar a las costumbres de nuestras abuelas en este aspecto, la leche materna es excelente para nuestros hijos, ya que contiene ácidos grasos y componentes bioactivos que son fundamentales para el desarrollo mental del bebé. En tanto que las otras leches maternizadas producen un efecto depresivo. Todo esto está absolutamente comprobado por científicos y psicólogos.
Cuida la salud integral de tu hijo desde el primer día: ¡amamántalo!
Fuente e imagen: bebes












