En ocasiones los mayores culpables de los trastornos de sueño de nuestros bebés somos los padres. Si bien reconozco que no es fácil pasar noches de desvelos y llantos, lo cierto es que el error más común, y el peor que podemos cometer, es el de pasarlo a la cama de la pareja.
El resultado suele ser instantáneo, el bebé en medio de los padres vuelve a dormir inmediatamente y puede llegar a hacerlo por más horas que nunca. Pero no pasarán muchas noches hasta que notemos la incomodidad que esta situación genera. Eso sin hablar de los inconvenientes que tendremos para devolverlo a su cuna.
Si acaso no lo habías pensado, déjame decirte que has abierto una gran compuerta de llantos y berrinches que deberás superar con paciencia y mucha fuerza de voluntad.
Cuando entiendas que lo mejor es que tu bebé duerma en su cama o cuna, por miles de motivos entre ellos su propia seguridad, tendrás que ejercitarte en el duro manejo del autocontrol, ya que más de una vez estarás tentada de volverlo a traer contigo con tal de que ya no llore.
Lo que debes hacer es acercarte a su cuna, tocarlo y hablarle suavemente hasta que se tranquilice y se duerma, esto inicialmente puede suceder varias veces por noche. Con el paso de los días será suficiente con que le hables desde la puerta de su habitación. Y en un tiempo que te parecerá maravilloso habrás logrado que recupere el buen hábito del sueño nocturno.
Creeme, bien vale la pena el esfuerzo por lograrlo.
Fuente: parents | Imagen: cosasdepeques












