
La diabetes infantil se produce por una alteración en la producción de insulina por el páncreas. La insulina es la encargada de ayudar al organismo a transformar la glucosa en energía y así promueve el buen funcionamiento del pequecuerpo.
Cuando te enteras que tu hijo/a es diabético, posiblemente sientas sensaciones poco agradables y sabes que el peque no debe percibirlo. Pues piensa que será quien deba cambiar hábitos alimenticios, físicos, hábitos y costumbres será él/ella.
Esta noticia debe desarrollarse y adaptarse en el tiempo que el niño/a pueda hacerlo. El humor puede variar, ya que inyectarse la insulina quizás le provoque dolor u otra sensación, que sin duda harán que quienes viven con él/ella son pilares e infórmate para poder contarle de que se trata.
Pasado el susto, el temor, el “por que a mi hijo”, o él/ella llorar diciendo: “sácame esto, dale”. Colabora para que la diabetes, pueda vivirla como un hábito cotidiano y no en un pesar.
Esta afección puede prevenirse desde el nacimiento de los peques, comienza con la lactancia materna, luego con una alimentación balanceada en fibras, vegetales y escasa en azúcar. Esta enfermedad debe tratarse con responsabilidad, pues las consecuncias son: ceguera, derrames, enfermedades pulmonares, etc.
Imagen: El noticiero












