En varias ocasiones, los padres tenemos la incertidumbre sobre cómo actuará una mascota que tenemos en casa ante la llegada de un nuevo integrante: un bebé.
Podemos señalar algunos detalles elementales para esos momentos. La llegada de un niño sin dudas cambia el ambiente en un hogar y puede variar también a las mascotas, por lo que será fundamental prepararlas.
Aunque el perro de nuestra casa no sea agresivo es recomendable no dejar solo a un niño junto a él. Pueden presentarse situaciones en las que el pequeño no logre controlar, por ejemplo excesivas demostraciones de cariño en las que el bebe puede salir lastimado debido a las diferencias notorias de tamaño. Los niños deberán jugar con las mascotas siempre bajo la supervisión de una persona mayor o adulta, visto que ello resguarda a ambas partes.
Con la mascota será necesario comenzar cuanto antes con la preparación ante el nuevo escenario. Algunas órdenes sencillas y muy fáciles de enseñar como “sentado”, “quieto”, “ven”, permiten al dueño de casa el control total de las futuras situaciones, lo cual será muy provechoso cuando esté el pequeño.
Otro punto importante es la presentación de todo lo nuevo de la casa a nuestra mascota, como ser: ropa del niño, camita, etc. No se debe permitir a la mascota que se acueste próximo a cosas o ropa del bebe, pero si las podrá reconocer y olfatear. Y lo principal quizás sea que cuando el pequeño llega al hogar, es necesario que la mascota esté en ella, a efectos que no asocie con que lo retiran de ésta.












