Por circunstancias de la vida, por decisión propia o ajena, hay muchas mamás que crían a sus peques solas. La mayoría de ellas no puede elegir entre salir a trabajar o no: debe hacerlo para mantener a sus hijos. Tampoco pueden elegir el ocuparse o no de la educación de sus hijos, porque nadie puede reemplazarlas.
La cuestión central es cuando la mamá sola está en conflicto con esta situación. Los roles de madre, trabajadora y mujer le crean tensiones, y la mujer siente culpa por casi todo. Una mujer que no logra hacer convivir sus espacios, sólo trasmite frustración y agresión, incluso en la relación con sus hijos.
En cambio, si una mamá sola, que logra estar en armonía con sus funciones múltiples, con aire para ejercer todos sus puestos, vive y les trasmite a sus hijos una relación vital, alegre y sin cargas. Por eso, casi siempre es sinónimo de bienestar y armonía que un hijo chille porque mamá sale, se maquilla o va a trabajar. Y, en cambio, no es saludable para ninguno que mamá se anule como mujer.
Una mujer sola puede capitalizar todas las ventajas de su propia decisión e independencia cuando la soledad se convierte, para ella, en una experiencia enriquecedora y no en una carga llena de culpas que debe llevar por el resto de su vida.
En el próximo artículo te daremos una serie de pautas para lograr una vida más llevadera si te ha tocado ser una mamá sola. Por el bien de tu peque, no te anules.
Imagen: todopuebla












