
En el embarazo adolescente la generalidad de las complicaciones y afecciones que padecen estas niñas/mujeres están basadas en la inmadurez del desarrollo en general, por eso se los considera de alto riesgo obstétrico. Tanto la madurez de su cuerpo como la de su aspecto emocional están transitando un sismo importante, por ello la contención es fundamental.
Al estar en edad de crecimiento y desarrollo genera que la pelvis que está en evolución ni el canal de parto tengan desarrollo acorde, las más frecuentes complejidades son:
- placenta previa es cuando se implanta en la porción inferior del útero, a nivel del cuello, impidiendo la salida del bebé en el parto por obstrucción
- hipertensión es una señal de alto riesgo cardiovascular por el aumento de la tensión por sobre los valores normales
- parto prematuro se considera prematura cuando es antes de las 37 semanas y las causas precisas no se conocen, solo que pueden producirlo las infecciones, hemorragias, esfuerzos grandes, estrés entre otros factores
- anemia ocurre cuando no hay suficiente hierro (hemoglobina) en la sangre, que es una proteína que está dentro de los glóbulos rojos que transporta oxígeno desde los pulmones hasta el resto del cuerpo
- toxemia se presenta por la hipertensión arterial, retención de líquidos y proteína en la orina.
La OMS considera al embarazo adolescente es el que ocurre dentro de los dos años de edad ginecológica desde la primera menstruación y cuando depende absolutamente de su grupo familiar; por lo general la adolescente embarazada es receptora de desprecios de su contexto o allegados a ella, en las instituciones educativas, en los círculos sociales en los cuales la niña/mujer estaba, sufre discriminaciones por esta maternidad-paternidad y acompañarlas es una parte del camino, para que se sienta importante y su estima personal no decaiga.
Puede sufrir de diferentes características propias de la inmadurez de la edad y de la conflictiva situación que vive: hay que guiarla para que no forme una idealización de la maternidad pues ella está en la formación de su identidad y ahora será la de su hijo/a también, puede confundir lo que es de lo que será en relación al papá del bebé, las expectativas suelen incrementarse a modo de ilusión no “queriendo” ver la realidad que tiene que vivir. El vínculo con el bebé no es sencillo porque mientras siente agobio por no poder tener su espacio sin la responsabilidad que las necesidades básicas del pequeño requieren.
Querida niña, ahora mujer: no veas la situación como el final de todo sino como el recomienzo del camino que estabas transitando, a una etapa donde deberás pensar y reflexionar más que antes pues tu vida ahora es compartida, averigua como darle de comer y cuales son los cuidados que requiere, ve a los controles de un médico especialista (se llama obstetra) y sé fuerte porque te parecerá que no tienes la entereza para afrontar este embarazo si buscas en tu interior: la hallarás.
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